Columna LÍDEROtros

La sangre tira

Por: Wilfrido Franco García.

La expectativa estaba en Pereira con el debut como local del equipo denominado Águilas Doradas (suena a fuerzas oscuras). Era tiempo de analizar si el cuadro que por imposiciones encontró una sede, por cuestiones netamente económicas y no por situaciones de región o sentimentales, encontraría en su primera presentación el acompañamiento de aquellos que por años siempre estuvieron al pié del Deportivo Pereira. Y el asunto fue totalmente determinante: escasa asistencia, la mayoría de algunos costeños residenciados en la capital risaraldense en la noche del sábado anterior. Algunos noveleros por tener de vuelta el fútbol de primera en un estadio espectacular que merece los grandes espectáculos y escasos “gatos” de la noche. Pero ninguna bandera, ninguna camiseta, menos barras organizadas, apoyando a las Águilas que volaron de su nido desde Itagüí a la “Perla del Otún”. El amor no se traiciona y la sangre tira siempre al costado de los sentimientos y de los verdaderos afectos. Para la gente de Pereira, una enorme afición que siempre ha sido estafada y vilipendiada por directivos de paso y mercaderes de turno, vale más su eterna divisa amarilla y roja, que el rimbombante Águilas Doradas venido desde tierras paisas. Eso quedó demostrado por lo menos, en el juego ante el Atlético Junior, donde los fantasmas de la nostalgia fueron los únicos que atiborraron el magnífico “Hernán Ramírez Villegas”. Mucho estadio, para tan poca gente.

Lo sucedido en Pereira, recuerda que en Cali también se extraña al América. Que los samarios añoran al Unión Magdalena. Que los cucuteños están mamados de ver al elenco motilón en segunda división. Igual acontece con los santandereanos con su Atlético Bucaramanga, así exista Alianza Petrolera en la primera división. Deportes Quindío usurpado y sodomizado por dirigentes de otras regiones, sigue refulgiendo en el corazón de los cuyabros. El Real es el alma de Cartagena y hasta el Cortuluá, sigue latiendo en el corazón vallecaucano. El mal montado ascenso y descenso en Colombia que tiene más de errores que de aciertos, sin bases sólidas de una estructura lógica, ha partido muchos corazones. Ciertamente, nadie puede expropiar de un tajo los sentimientos eternos. El alma de las regiones colombianas, consideradas en muchas ocasiones por su cultura, costumbres, música, lenguaje, comida y folklore como verdaderos países, no se empeña por regalitos o sofismas de distracción, pues lo original sigue haciendo que la sangre tira. ¡Ah, difícil que las rimbombantes Águilas Doradas con su parafernalia de fuerzas extrañas, logre convocar enormes hordas de aficionados en Pereira!, todo porque el corazón late por los sentimientos y no se vende, ni se empeña, ni mucho menos, se regala.

P. D.

¿Cuándo será que la Gobernación del Valle del Cauca termina o inicia las obras de las vías de ingreso a Caicedonia y Sevilla? También son municipios de la región y hacen parte de la geografía vallecaucana. Pero están abandonados a la buena de Dios con carreteras que son miserables caminos de herradura. Algo increíble en pleno siglo XXI. ¿Será por eso que estos municipios hablan cada rato de unirse a otros departamentos, como lo quiere Cartago insistiendo en ligarse a Risaralda?.

Contacto: wilfridof48@gmail.com.

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