Columna LÍDEROtros

Nada cambió para la Liga Águila-II

Columna Impublicable

Por Wilfrido Franco García.

Otra liga. Otro campeonato. Nuevo semestre. El sueño de salir campeón. Muchos los llamados, uno solo el elegido. Puede ser cualquiera. Este fútbol nuestro, tan irregular e inconsistente, sigue siendo un tiro al aire. Cualquiera le gana a cualquiera en cualquier circunstancia o en cualquier cancha. Las ventajas son mínimas, así existan unos llamados grandes y los apodados chicos. Va Cortuluá y le gana a Nacional en Medellín, o el Envigado triunfa en la cancha del Deportivo Cali. O Millonarios no es capaz con Uniautónoma o el Junior no puede ante el Pasto.

Se administra pobreza en los clubes, que tienen el bolsillo roto; mientras los directivos de la Dimayor y la Federación, tienen años de vacas gordas. No se contrata, ni se mencionan nombres rimbombantes, que muevan verdaderamente el torniquete. Se utiliza el trueque o el préstamo. La “gran contratación” es devolver de su fracaso en México a Alexander Mejía. O pasar a Macnelly o a Luis Carlos Arias de un equipo a otro. Santa Fe rebajó acciones y parece haber perdido a su técnico Costas por líos de faldas; Pelusso es una incógnita.

Deportivo Cali cree de nuevo en el milagro de los muchachos de la cantera. Dos veces no se aparece la virgen. Millonarios perdió al gran goleador pereirano Fernando Uribe y lo reemplazó con un inexpresivo Michael Rangel. Gran distancia en todo, entre uno y otro. Medellín dicen que fue el que mejor se reforzó: Torres, Arias, Mosquera, Angulo, Saiz, entre otros; pero Leonel no puede confiarse.

Tampoco es mucho lo que le llevaron. Nacional llevó un gran técnico y una mejor persona, Reinaldo Rueda Rivera, junto al gran Bernardo Redín. Buen viento y buena mar para la dupla de vallecaucanos. Se fue Juan Carlos Osorio que marcó un quinquenio y enseñó mucho de profesionalismo a los futbolistas nuestros, tan limitados en su comportamiento. Junior perdió su brújula con la marcha de Macnelly y otros, como Huila, Tolima y Caldas, intentarán luchar con lo poco que tengan. Además, no jugarán en sus sedes naturales, en el caso de opitas y de pijaos. Cúcuta y sobre todo, Deportivo Pasto, sumaron número, cantidad pero no mucha calidad, para evitar el descenso donde Uniautónoma, manejado por un dizque técnico sin experiencia alguna, parece escriturado a volver al lugar de donde salió sin la solidez de un equipo de primera.

La liga colombiana ha vuelto. Ojalá esto mejore de semblante, para bien de todos. Esperando que los árbitros no decidan resultados y mejoren aunque sea un poco. Debemos tener optimismo para superarnos cada día más. Por ahora, nada cambió. Todo siguió igual.

Contacto: wilfridof48@gmail.com

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