OtrosSalud

No estás deprimido, estás distraído.

Un texto para reflexionar de Facundo Cabral (1937-2011).

No estás deprimido, estás distraído.
Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro alma y espíritu, entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado. Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas y ríos.


No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay casi 7 billones. Además nos es tan malo vivir solo, yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir. No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein, interpretaba como nadie a Chopin a los 90, por sólo citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído. Por eso, crees que perdiste algo, lo que es imposible porque todo te fue dado, no hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada, además la vida no te quita cosas, te libera de cosas, te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba, es una escuela, Por eso lo que llamas problemas son lecciones y la vida es dinámica, por eso está en constante movimiento. Sólo debes estar atento al presente, mi madre decía: “Yo me encargo del presente, el futuro es asunto de Dios” Jesús decía: “el mañana no interesa, él traerá nueva experiencia, a cada día le basta con su propio afán”.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el AMOR, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte, hay mudanza, y del otro lado te espera gente maravillosa. Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela…

No encuentras la felicidad y… ¡es tan fácil! Sólo debes escuchar a tu corazón antes de que intervenga tu cabeza, que está condicionada por la memoria, que complica todo con cosas viejas, con órdenes del pasado, con prejuicios que enferman y encadenan. La cabeza que divide. La cabeza que no acepta que la vida es como es, no como debería ser.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está bendito y condena al éxito, que deberá llegar cuando deba. Lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación, ni por compromiso, sino por AMOR. Entonces, habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible, sin esfuerzos, porque te mueve la fuerza natural de la vida.

email
Anterior

Camarógrafo cuenta su experiencia de subir al Monte Vinson

Siguiente

Furmiga, el fútbol de las hormigas.