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Otra vez nos faltó el centavo para el peso

Columna impublicable

Por: Wilfrido Franco García

El fútbol colombiano: la suma perfecta de emociones y decepciones. Primero el mundial juvenil en Turquía donde Francia finalmente se coronó campeón. El mismo equipo blue que nuestra tricolor enfrentó en Aimes, ciudad gala, y con el cual se igualó a dos tantos, antes del mundial, mostrando la tricolor pasajes de absoluta superioridad sobre los hoy campeones de la categoría sub 20. Pero al final, cuando las papas se fritan, nos sacaron por dos penales fallados ambos por jugadores de Alianza Petrolera, Aguilar y Balanta, en la tanda definitiva ante un equipo totalmente inferior al nuestro como lo fue Corea del Sur, que tenía un gran arquero y éste, en solitario, nos amargó el café en tierra de los turcos. Quintero y su banda, fueron incapaces con el arquerazo coreano. Solito, nos eliminó.

Igual aconteció con Santa Fe. Apeados en la instancia que ya lo llevaba a una histórica final de Copa Libertadores. Y también por un equipo inferior, de menos fútbol y de escasa elaboración. Amparado en la marrulla y en lo antiestético. Con más suerte y más poder directivo, influenciando al pésimo árbitro uruguayo Martín Vásquez, que mínimo se tragó dos penales en Bogotá. No nos respetan. Da risa cuando dicen leguleyos y directivos “que el fútbol colombiano es respetado en el mundo”. He ahí una prueba. Nos pasan por la galleta y siempre nos dan garrote con el pito. Santa Fe con más, terminó con menos. Olimpia con menos, terminó con más. Otra ilusión rota en mil pedazos.

Dos situaciones evidentes que demuestran a las claras y por enésima vez, que siempre “nos hace falta el centavo para el peso”. La selección juvenil de Colombia con un gran técnico, un rodaje perfecto de preparación e inclusive con el plus de ser campeón de Suramérica y de eliminar a los archimimados de la FIFA: Brasil y Argentina, tampoco fue capaz. Sin auriverdes, gauchos y sin alemanes u holandeses, este mundial de Turquía estaba evidentemente servido en bandeja de plata. Colombia trastabilló de entrada con Australia, pero luego demostró categoría derrotando al local y jugó a placer, como el gato con el ratón, con El Salvador. Pero llegó aquel partido de octavos ante los coreanos y ni teniendo el abrumador talento de Juan Fernando Quintero, hubo felicidad completa. A penas en el minuto de Dios, se salvó el milagroso empate, ya no había fuerzas y se jugó la prolongación con mero miedo. Hubo opciones, tiros en los maderos, el arquero rival figura, no sabemos definir, llegamos, mandamos con la pelota, controlamos el espacio y el tiempo, somos amos y dueños, pero no ganamos. Celebra el contrario. Y luego viene la desazón, y después, nuevamente las “Victorias Morales” que nos tienen mamados a todos en Colombia. Somos los campeones mundiales de las victorias morales. Los pregoneros radiales y de TV, repiten el eco como cotorras que “Fuimos los mejores, que tenemos que levantar cabeza, que evidentemente somos superiores”, pero siempre ganan los otros. No somos superiores, esa es la realidad. Somos participantes, no protagonistas.

Santa Fe se durmió en Asunción y contra un equipo repleto de uruguayos y argentinos, sumados a la pasión guaraní, cargó con dos goles en un partido donde los cardenales se nublaron. Y en Bogotá, Santa Fe volvió a despertar y fue el mismo que conocimos, pero resultó demasiado tarde. Dos remates en los maderos, opciones desperdiciadas en la línea de gol, no sabemos definir, llegamos, mandamos, somos amos y dueños del juego, pero gana el rival. Otra victoria moral. Historia repetida, evidentemente teniendo más que el contrario y mereciendo mucho más que el antagonista, pero somos los perdedores. Las sonrisas son para el otro. La rabia, la desazón y la amargura, son para nosotros.

Alguna vez dialogaba con el profesor Juan Carlos Osorio, que algo sabe del asunto. Le pregunté: ¿Profe, por qué el futbolista colombiano no sabe definir y siempre ha sido su mayor falencia? Respondió tajantemente: “Esa pregunta es para un tratado de análisis de seis o más meses. Debería de haber una investigación de alguna Universidad, al respecto. Hay tantas circunstancias sociales, sicológicas, morfológicas y estructurales envueltas en esa pregunta, que simplemente parece ser una cuestión dramática en la formación de nuestros jugadores. Nuestros futbolistas están mal fundamentados desde chicos; de allí parte todo”. Y como la selección juvenil colombiana, la de “Piscis” Restrepo y el Santa Fe de Wilson Gutiérrez, siempre nos queda faltando “el centavo para el peso”. Así seamos o nos creamos los mejores.

P. D.

Un “erudito” periodista recientemente escribió: “Sólo propició una opción de gol, independiente de sus dos anotaciones”. Como Condorito: ¡Plop!. ¿Cuál es el razonamiento lógico a esta frase? Para marcar dos tantos, se necesitan obligatoriamente dos opciones de gol, pues en la lógica de una opción jamás nacerán dos goles. Hay algunos que quieren engrupir o ser más papistas que el papa. 

Contacto: wilfridof48@gmail.com

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