OtrosSalud

Peligros de los remates de cabeza en el fútbol

Con el uso de técnicas avanzadas de imagen y de pruebas cognitivas, los investigadores del Albert Einstein College of Medicine, de la Yeshiva University y del Centro Médico Montefiore, en el Hospital Universitario y Centro Médico Académico de Einstein, han demostrado que las repetidas ocasiones en que se remata de cabeza a la pelota de fútbol, aumenta el riesgo de lesión cerebral y deterioro cognitivo.

Los investigadores utilizaron las imágenes del tensor de difusión (DTI), una técnica de imagen avanzada, basada en el MRI, sobre 38 jugadores de fútbol amateur (edad media: 30,8 años), que habían jugado a este deporte desde la infancia. Se les pidió que recordaran el número de veces que cabecearon el balón durante el año pasado. Los investigadores clasificaron a los jugadores en base a la frecuencia de cabeceo, y luego compararon las imágenes cerebrales de los cabeceos más frecuentes con las de los demás jugadores. Hallaron que los cabeceadores más frecuentes mostraban una lesión cerebral similar a la observada en pacientes con una conmoción cerebral, también conocida como traumatismo craneoencefálico (LCT).

Los resultados son especialmente preocupantes, dado que el fútbol es el deporte más popular del mundo con una creciente popularidad en EE.UU., especialmente entre los niños. De los 18 millones de estadounidenses que juegan fútbol, el 78% son menores de dieciocho años. Los balones de fútbol se sabe que viajan a velocidades de hasta 54 km/h. durante el juego recreativo, y más del doble durante el juego profesional.

Después de confirmar el impacto, potencialmente dañino, de la frecuencia de cabeceo. “Nuestro objetivo ha sido determinar si existe un umbral para esta frecuencia de cabeceo y que, una vez superado, de lugar a una lesión cerebral detectable”, explicó el autor principal del estudio Michael Lipton,. Los análisis posteriores revelaron que el umbral estaba en aproximadamente 1.000 a 1.500 cabeceos por año. Una vez que los jugadores superaban ese número, se observaron lesiones significativas.


“En estos dos estudios, se presentan evidencias convincentes de que una lesión cerebral y de un deterioro cognitivo, puede provenir del excesivo cabeceo a la pelota de fútbol.”

“Mientras cabecear una pelota de 1.000 a 1.500 veces al año puede parecer elevado para aquellos que no participan en este deporte, eso implica solamente un montante de un par de veces al día para un jugador regular”, observó el Dr. Michael L. Lipton, que también es profesor asociado de radiología, psiquiatría y ciencias del comportamiento.

“Cabecear un balón de fútbol, en sí mismo,  no es un impacto de tal magnitud que pueda lacerar las fibras nerviosas del cerebro,” añadió; “pero el cabeceo repetitivo pueda desencadenar una cascada de respuestas que pueden conducir a una degeneración de las células del cerebro.”

Los investigadores identificaron cinco áreas, en el lóbulo frontal (detrás de la frente) y en la región temporo-occipital (áreas posterior inferior) del cerebro son las que se vieron afectados por lo cabeceos frecuentes, estas áreas son las responsables de la atención, la memoria, el funcionamiento ejecutivo y las funciones de orden superior visual. En un estudio relacionado, el Dr. Lipton y su colega Molly Zimmerman, profesora asistente en el Saul R. Korey Department of Neurology at Einstein, hizo a los mismos 38 jugadores de fútbol amateur, unas pruebas diseñadas para evaluar su función neuropsicológica. Los jugadores con mayor frecuencia anual de cabeceo tuvieron peores resultados en las pruebas de memoria verbal y velocidad psicomotora (actividades que requieren coordinación mente-cuerpo, como lanzar una pelota) en relación con sus compañeros.

“Estos dos estudios presentan pruebas convincentes de que estos datos se deben tomar en cuenta a la hora de desarrollar métodos que puedan proteger a los jugadores de fútbol”, decía el Dr. Lipton.

Como parece que hay un nivel seguro de la frecuencia para el remate de cabeza, investigaciones adicionales pueden ayudar a refinar este número, que puedan ser utilizados como guías. Al igual que en otros deportes, la frecuencia de las acciones potencialmente dañinas provocadas por la práctica y los juegos, debieran ser controlados y restringidos basándose en estos umbrales de exposición que se han confirmado como inseguros.


“En el pasado, los lanzadores de la Pequeña Liga de Béisbol sufrieron lesiones en el hombro a un ritmo alarmante,” reseñaba el Dr. Lipton. “Pero la investigación en curso ayudó a configurar varios enfoques, incluyendo el de los límites en la cantidad de lanzamientos que un niño podía llevar a cabo, lo cual redujo considerablemente la incidencia de estas lesiones.”

“La lesión cerebral debido al remate de cabeza de los niños, si se confirma que se produce, no se muestra en nuestro radar, ya a que el posible deterioro no es inmediato y puede ser fácilmente atribuible a otras causas, como discapacidades de aprendizaje o TDAH”, continuó el Dr. Lipton. “Nosotros, incluidos los organismos que supervisan y fomentan el juego del fútbol, tendrían que hacer más investigaciones para definir con precisión el impacto del cabeceo excesivo en los niños y adultos, con el fin de desarrollar criterios en los que jugar al fútbol sea un deporte seguro a largo plazo.”

email
Anterior

Envigado, líder parcial de la Liga Águila

Siguiente

Poema / El viejo goleador