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Perdóname Señor cuando me quejo

Hoy, viajando en un autobús, ví una hermosa muchacha con cabello de oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura. Al bajarse, la ví cojear…tenía solo una pierna, y apoyada en su muleta, sonreía.

Perdóname Señor cuando me quejo, tengo dos piernas y el mundo es mío.

Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento, que aunque se me hubiera hecho tarde, no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo… es Usted tan amable, es un placer hablar con gente como usted… ya vé, soy ciego…

Perdóname Señor cuando me quejo, yo puedo ver y el mundo es mío.

Más tarde, caminando por la calle, ví a un pequeño de ojos azules, que miraba jugar a otros niños, sin saber qué hacer. Me acerqué y le pregunté: ¿Porqué no juegas con ellos ? Siguió mirando hacia delante sin decir una palabra: entonces comprendí que no escuchaba.

Perdóname Señor cuando me quejo, yo puedo escuchar y el mundo es mío.

Tengo piernas para ir a dónde quiero… Ojos, para ver los colores del atardecer… Oídos para escuchar las cosas que me dicen.

Perdóname Señor cuando me quejo, lo tengo todo y el mundo es mío.

No le digas a Dios cuán grande es tu problema…. dile a tu problema cuán grande es tu Dios!!!!!!!

(Anónimo)   

 

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