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Poema al Deporte

Por: Carlomagno Araya López (1897-1979). Escrito cuando el poeta costarricense  tenía 80 años.

Como creo que el deporte además de una distracción es un derecho que Dios le da al hombre para ser honrado, por eso he cantado esa actividad de la manera siguiente:

Para cantar el deporte desde su origen he pensado en la ciudad de Olimpia. ¿Cuál arquitecto concibió la idea del primer estadio, quien tuvo tal iniciativa?  Nadie lo sabe,  sin embargo, hay ruinas  que hacen pensar en un gran ciudadano  admirador de los atletas, en un artista / que, con amor y sentimiento de belleza, quiso estimular la fuerza física de los jóvenes griegos  por medio de contiendas deportivas.

Mármoles del Pentélico esculpidos por los cinceles de Fidias,  adornan el gimnasio de Atenas. A Pausanias, (probablemente periodista de la Hélade) le debemos muchos conocimientos sobre el deporte clásico, al respecto todavía nos enseña cosas de gran valor histórico. ¡Alabemos a Pausanias por sus ideas magníficas!

La carrera de Maratón, fue creada en memoria de un soldado de Milcíades que venciendo la fatiga, la sed y el hambre, corrió sin detenerse para anunciar la victoria decidida en favor de los suyos. Al llegar al Areópago y dar la triunfal noticia, cayó muerto. ¡Ese mensajero entusiasta y heroico se llamaba Filípides, su gloria no se eclipsa!

He querido cantar el deporte en todas sus manifestaciones; pero las innumerables maravillas de esa actividad saludable, de esa fuerza casi divina, me han dejado como un árbol derribado en medio de una selva primitiva.

El ciclismo, el patinar, el jiujitsu, etc., forman acrobacias bellísimas  y mi voz devastada por los años y por las enfermedades ya no puede cantarlos, por ser una voz remisa.  ¡Oh deporte, como actividad tuviste principio en el Génesis o en una era primitiva,  busqué tu origen desde hace mucho tiempo, más allá de las épocas asirias, y en el movimiento infinito  puede hallar tu trascendental energía, esa fuerza heredada de los músculos de Dios y transmitida al mundo para fortalecer la Vida!

América y España sus estros han unido/ y yo con ellas canto lo noble del deporte. Desde el Este al Oeste y desde el Sur al Norte/ mi cántico se ha oído  con voz de otros poetas/ que hoy conmigo exaltan certámenes de atletas.

¡Iberoamericanos,  juntemos nuestros sueños y unamos nuestras manos y hagamos con laureles coronas permanentes para las deportivas, caballerosas frentes! En mármoles eternos de esclarecida gloria, de clásicos atletas grabemos la memoria.

El deporte es como agua de actividad que limpia de verdadero daño la conciencia del mundo. En las fiestas de Olimpia, él levantó jocundo  reconocidos méritos  para dignificar tiempos pretéritos. /

Quieren hacer deporte hasta las ramas que juegan con sus flores y sus frutas y que están, entre bellos panoramas, mostrando cumbres, señalando rutas… /Su pértiga le prestan los pinares al salto de los vientos. Son los mares deportistas también… ¡En cada playa/ saltan la valla de los canjilones que socavan las olas, se desmaya la brisa cuando corre “maratones” interminables, raudos aquilones cubren, antes que nadie, los cien metros  y los volcanes, en la lucha libre con la tierra, muestran sus ígneos cetros y sus nimbos radiantes que el felibre  quisiera para sí!

¡Con luna vasta juega su basket-ball la noche sola y la luna es lo mismo que una bola que Dios mete en espléndida canasta! Consiguen los planetas con fútbol de diamantes  vencer a los equipos de otros mundos distantes.  La natación practican barcos en el océano/ y en el cielo el celaje y el rápido aeroplano,  (que también es el cielo, bruñido de sorpresas,  como un mar infinito de fúlgidas turquesas). Cuando los terremotos sus músculos emplean, en un ring de florestas los árboles boxean…  Molinos giran, giran en la atmósfera ignota probando sus raquetas en juego de pelota… Los colibríes se muestran igual que espadachines, dando graciosas clases de esgrima a los jardines. Truenos y rayos bajan al fondo del barranco  y ahí, con sus pistolas, ensayan tiro al blanco…

Para las juventudes, acciones del deporte  son vigoroso impulso de espiritual resorte.  Aquel que hizo los astros con oro de su alquimia,  le dio al género humano esa eficacia eximia  que es fuente inagotable de grandes beneficios, antorcha de las almas, cauterio de los vicios.  Soy cantor del deporte que ennoblece y de grata emoción la vida cubre.  Lo canto en el nenúfar que florece cuando un récord de aromas establece luchando contra el légamo insalubre.  ¡Y lo canto en los seres y en las cosas  donde deja su influjo firmes huellas,  en la bella gimnasia de las rosas, en el tenis de inquietas mariposas  y en el golf que practican las estrellas!

¡Y canto al deportista victorioso  y canto al deportista derrotado,  los dos tienen alientos de coloso, que el esfuerzo viril del perdidoso es grande como el triunfo conquistado!  ¡Benéfico ejercicio, tú conviertes los débiles en recios como robles,  la humana inteligencia no perviertes y por ti son los músculos más fuertes/ y las almas más limpias y más nobles!

¡Eres la voluntad y la confianza  de toda juventud, brazo extendido para alcanzar lo que con fe se alcanza, eres nervio en acción y pie que avanza hasta lograr el lauro merecido!  ¡Impulsan tu cuadriga vencedora  las fuerzas que la inercia dejó indemnes y a tu paso triunfal, te doy ahora la simbólica flor con que decora/ mi terruño sus cármenes solemnes!

* Artículo proporcionado por Flor de María Araya Rojas y Carlomagno Chacón Araya, hija y nieto del autor publicado en: http://www.prensalibre.cr/lpl/comentarios/79349-poema-al-deporte-.html.

 

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