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Poema / El Estadio

 Por: Juan Antonio Villacañas.

Es un arco de rostros amarillos
contemplando los músculos, dispuestos
a lo que tiene de verdad la lucha.

Los arco-iris, que se alargan juntos,
suenan en la vorágine del aire
que cada corazón pone en el juego.

Las banderas levantan sus colores
por encima del triunfo de la tierra
y de la carne. Y, contemplada,
en la palpitación del horizonte
que está con ellos dentro del recinto.

La vida sale nueva por la música
agitando los brazos como llamas
de la desenterrada lengua del Olimpo.

Salen los labios húmedos de lluvia,
con ganas de besar el cristal de espejo
y en el fondo abrazar paz de jardines.

Todo un arco de rostros amarillos
y en el centro un rosal, sólo con flores.

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