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Que no suspendan el torneo. ¡Qué suspendan a los políticos!

Columna Impublicable.

Por: Wilfrido Franco García

El famoso escritor Henry Miller le afirmó en una entrevista al connotado reportero mexicano Manuel Mejido: “Las enfermedades que aquejan a los países no pueden ser resueltas jamás por los políticos. En ningún momento de la historia, pudieron hacerlo”. Pasaron más de cuarenta años y el “brillante” Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, Francisco José Lloreda, salió pavoneándose en los micrófonos para asegurar sin afanes: “Hay que suspender el torneo”. Esas son las clases de decisiones “inteligentes”, de nuestros dirigentes incapaces. De nuestros políticos mediocres. Eso somos, un país caliente. De calenturientos que deciden a la luz fogonera de los resultados, sin pensar para hablar, sin razonar para el futuro y sin investigar el por qué de los acontecimientos.

Los políticos están ahí, para hacer ridículos constantes, para de una manera u otra engatusar al pueblo que cae en sus redes de demagogia, engaño y corrupción una y otra vez. El pueblo, el que sufre las inclemencias de las eternas desigualdades sociales, es capaz hoy de reelegir a un presidente tupido de interrogantes o de falsos positivos, o de elevar a la categoría de senador de la República a un payaso, a un estafador, a un vividor o a un embolador. Aquí somos de extremos y como tal, los políticos de corto vuelo, de escasa memoria y de nulos aportes sociales, aprovechan las coyunturas que el fútbol origina cuando se involucran por entre la ardiente pasión, la locura de los alucinógenos, la levedad del alcohol y la trivialidad del delito. Todo ello origina, una bomba de tiempo que hoy llaman “Barras Bravas”. Cualquier acontecimiento al margen o dentro del fútbol, es aprovechado por las eminencias públicas que gobiernan este bendito país, para salir a decir cualquier bestialidad o aprovechar la caída del caído para seguirle cayendo. Parece redundante, pero es verdad.

Decir que se suspende el torneo, como ya cobardemente lo hicieron los directivos del fútbol fogoneados por el alto gobierno de entonces en 1989, es darle mayor margen a la delincuencia y al crimen, para que siga yerto dentro de la esencia de un juego que sufre cada día más tanto en lo estético como en lo funcional, por culpa del maldito negocio.

Hay problemas entre barristas por la descomposición social que origina la desigualdad de clases y por ende, esa descomposición viene a la par de negocios fraudulentos como la venta de alucinógenos. El Estado colombiano por años, ha sido incapaz de frenar esta avalancha impuesta por las denominadas “Barras Bravas”, sin acertar en programas pedagógicos y sociales. Mucho menos, ha podido imponer la autoridad que se perdió en los hogares y que no tiene la policía. Pero para aprovecharse del momento, aparecen los políticos como fieras agazapadas dispuestas a devorar sobre los inocentes cadáveres. Así como piden suspender el fútbol. Deberían suspender a los políticos…por ser supremamente inteligentes. Y sobre todo, por tender soluciones certeras a un problema tan verraco como lo son las “Barras Bravas”.

P. D.

-Cada día el periodismo deportivo colombiano da más grima. Oyendo un partido del torneo de la B, en Cartagena, dos “genios” de apellidos Valdés y Guerra, decían que los “disculparan” pero que los “números no se veían”. Nunca supieron que jugadores marcaron los goles, ni quién llevaba la pelota, ni quien era la figura de la cancha, en un partido entre el local y el visitante Pereira. Qué tiempos aquellos en que los maestros de la radio, improvisaban, daban cátedra y sí conocían los jugadores.

Contacto: wilfridof48@gmail.com

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