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Riesgos de la inactividad física

De acuerdo con la Organización Mundial De La Salud, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad mundial y está aumentando en todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en los tercermundistas.

Si hay un entorno favorable, el aumento de la actividad física es beneficioso para la salud en todos los grupos de edad. La Organización Mundial De La Salud ha hecho recomendaciones sobre la cantidad óptima de actividad física, pero hacer alguna actividad siempre será mejor que ninguna. Las personas inactivas deben comenzar con pequeñas cantidades de actividad e incrementar gradualmente su duración, frecuencia e intensidad.

Un 6% de las muertes mundiales son atribuidas a la inactividad física, sólo superada por la hipertensión que ocupa el primer lugar con el 13% seguida del consumo de tabaco con el 9%  y la hiperglucemia también con el 6% de la mortalidad mundial.

Además, la inactividad física es la principal causa de aproximadamente un 21 a 25% de los cánceres de colon y mama, un 27% de los casos de diabetes y un 30% de los casos de cardiopatía isquémica.

La actividad física regular ayuda a mantener un cuerpo sano. Las personas físicamente activas tienen:

  • menor frecuencia de: cardiopatía coronaria, hipertensión arterial, accidente vasculares cerebrales, diabetes, cáncer de colon y mama, y depresión;
  • menos riesgo de caídas y fracturas vertebrales o de la cadera;
  • más probabilidades de mantener un peso saludable.

Sin embargo, no hay que confundir la actividad física con el deporte. Se considera actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Ello incluye los deportes, el ejercicio y otras actividades, tales como el juego, caminar, las tareas domésticas, la jardinería o el baile.

La actividad física es beneficiosa, tanto si es de intensidad moderada como si es vigorosa. La intensidad se refiere al ritmo al que se realiza la actividad, es decir, «el esfuerzo que uno pone en realizar la actividad». La intensidad de las diferentes formas de actividad física varía según las personas. Dependiendo de la forma física de cada uno, algunos ejemplos de actividad física moderada serían caminar a paso ligero, bailar o realizar las tareas domésticas. Algunos ejemplos de actividad física vigorosa serían: correr, andar en bicicleta rápido, nadar rápido o mover grandes pesos.

El grupo de 5 a 17 años debería realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. Si se superan esos 60 minutos se obtendrán más beneficios para la salud.

Los adultos de 18 a 64 años deberían realizar como mínimo 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, o 75 minutos de actividad física vigorosa, o alguna combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas. Todas las actividades deberían ser realizadas en periodos de al menos 10 minutos cada uno.

Las recomendaciones para los mayores de 65 años son las mismas que para el grupo anterior,  aunque el adulto mayor tenga escasa movilidad debe realizar actividades físicas para mejorar el equilibrio y evitar las caídas, al menos 3 días por semana.

Estas recomendaciones entregadas por la Organización Mundial de la salud son pertinentes para todos los adultos sanos, a no ser que haya afecciones médicas que lo contraindiquen. Asimismo, se aplican a las personas con enfermedades no transmisibles crónicas no relacionadas con la movilidad, como la hipertensión o la diabetes, y también pueden ser válidas para los adultos con discapacidad.

(Resumen agencias)

 

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