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Romance del gol de mar

 Por:  Jesús Castañón Rodríguez.

Tarde-noche de domingo,

en una playa de masas

que buscan su diversión

entre una bruma de farias,

densa humedad de licor

y caracolas de lata,

torcidas conchas de gas

sin ecos de aguas lejanas.

Sol de luz artificial,

verdosas olas segadas,

arena en cemento gris,

relax para la semana.

Cada tarde y cada noche,

el mar mantiene la calma

hasta que rompe su ritmo

en olas entrecortadas:

con un rugido de “g”,

sonora ola se levanta

para cimbrear su cuerpo

junto a una “o” alargada

y romper su entonación

en una “l” en cascada.

Marea vibrante de espumas

en fuerte batir de palmas

que se filtra en tenue arena

con un clamor de bravata,

reducido, lentamente,

hasta morir en la playa.

Gradas vacías dan paso

al tren de la madrugada

mientras las redes de meta

y la gris arena callan,

guardando inercias en eco,

sirenas de gloria y fama

entre el rugir repetido

de olas de fin de semana.

Sonoros goles de mar,

que por fuerzas soterrañas

del dios Poseidón, transmiten

paz, libertad, sueños, calma…

CAJASAI: comprometida con el desarrollo cultural de la región

Fuente:CASTAÑÓN RODRÍGUEZ, Jesús, 1991, “Romance del gol de mar”, Don Balón número 794, Barcelona, 8 de enero.

 

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