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San Lorenzo pudo con Borges

Por: Enrique Escande.
En: Memorias del Viejo Gasómetro

Se afirma habitualmente que no existe modo de vincular a Jorge Luís Borges con el fútbol si no es por su desprecio por este fenómeno popular. “Es feo estéticamente. Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos. Mucho más lindas que el fútbol son las riñas de gallos. Ocurren ahí nomás, al lado de uno, son ideales para miopes”, es una de las opiniones más difundidas de Borges sobre el fútbol.

También ha dicho que “es tan popular porque la estupidez es popular” y no son pocos los que afirman que el rechazo por este deporte que sentía “Georgie” lo llevó a morirse el 14 de junio de 1986, ocho días antes de la obra cumbre de Diego Maradona en el estadio Azteca de México, cuando marcó ante Inglaterra (país que el escritor admiraba) el mejor tanto de la historia de los mundiales.

Pero… (siempre hay un pero, aunque haya costado encontrarlo), Borges fue empleado entre 1937 y 1946 de la biblioteca Miguel Cané, en Carlos Calvo 4319 y Avenida La Plata, en pleno Boedo, y las corrientes de aire sanlorencistas y los vahos del Gasómetro pudieron de alguna manera con él.

La siguiente es una declaración del ilustre escritor a Antonio Carrizo, locutor y animador con una extensa trayectoria en los medios masivos de comunicación, especialmente en las radios El Mundo, Rivadavia y Nacional y en todos los canales de la tele, quien lo llevó al tema al hablar de la biblioteca en la que el autor de El Aleph trabajó y del barrio de Boedo:

“Siempre me decían: ‘¿De qué cuadro es usted?’ ‘¿Cómo de qué cuadro? ¿Qué quiere decir eso?’ Luego me explicaron que un cuadro era un club de fútbol; que en Buenos Aires había muchos cuadros; que la gente simpatizaba con uno o con otro, y que ahí todos eran de San Lorenzo. ‘Bueno, yo también voy a ser (hincha de San Lorenzo), ahora que me han explicado la cosa ustedes, con tal de que no me hagan ir al fútbol'”.

Las frases corresponden al capítulo “Séptima mañana” del libro Borges el memorioso – Conversaciones de Jorge Luis Borges con Antonio Carrizo. Fondo de Cultura Económica. Colección Tierra Firme. 1982.

La obra transcribe diez entrevistas (“mañanas”) imperdibles, grabadas en julio y agosto de 1979 para el programa “La vida y el canto”, de Radio Rivadavia, uno de los de mayor audiencia en esa década, y emitidas en agosto de ese año, en el que Borges cumplía 80. Justamente en esos días se decidía el cierre del Gasómetro y cuatro meses después se cumplía con la sentencia.

Borges entró como auxiliar en 1937 por recomendación del padre de Adolfo Bioy Casares a esa biblioteca, dirigida entonces por el escritor Francisco Luís Bernárdez, donde cobró mensualmente 210 pesos por seis horas diarias de trabajo, de las cuales sólo una dedicaba a tareas administrativas y las cinco restantes a la lectura.

Su labor en la biblioteca Miguel Cané finalizó en 1946 debido a sus posiciones políticas opuestas a las del gobierno de Juan Perón. Borges fue “reubicado” por disposición del intendente de Buenos Aires Emilio Siri como “inspector de aves y conejos”. En ese año, renunció.

 

 

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