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Sebastián, el hijo de Freddy Rincón

Por Gonzalo De Feliche.

Periodista argentino.

El apellido Rincón trae gloria al fútbol colombiano. Aquel gol a Alemania en el Mundial de Italia será un grito inmortal en cada garganta. En la década de 1990, Freddy fue uno de los hombres más sobresalientes de aquella  generación de futbolistas, llegando a las filas del Real Madrid en 1995. Un año antes, el 14 de agosto, nació su hijo Sebastián Rincón Lucumí.

Con la mochila de llevar un apelativo de tal magnitud, el joven inició su carrera en las divisiones menores de Independiente Santa Fe (equipo donde jugó su padre) pero repentinamente su futuro desencadenó en la MLS estadounidense, donde completó su formación física y debutó en el profesionalismo. Portland fue la ciudad que lo acobijó. Allí, en el noroeste americano, mostró sus primeras armas en 2013, participando de trece encuentros y anotando dos goles. Sin embargo, su potencial aspiraba una liga de mayor prestigio y roce profesional.

Silbando bajito, Rincón llegó al Club Atlético Tigre de Argentina, un país exportador de talentos al resto del globo. La vitrina de una nación futbolera, el desarrollo de la competencia física, la participación con colegas de mayor dimensión, el aprendizaje de un gran instructor como Gustavo Alfaro, potencian su presente y lo trasladan como un proyecto atrayente para el futuro del fútbol colombiano.

Hoy, Sebastián Rincón es la sensación del campeonato argentino. Es un delantero voraz que parece no tener techo. Dueño de un olfato goleador imponente, su contextura física con apenas 21 años deslumbra a propios y extraños. Se fue ganando la titularidad a fuerza de buenas actuaciones individuales y colectivas, siendo observado por los equipos grandes de Argentina y clubes europeos, se proyecta como uno de los nuevos valores a explotar.

 

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