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Seis conclusiones científicas sobre el sexo y el amor

El amor y el sexo son dos poderosos motores que mueven al mundo, por eso no extraño que la Ciencia se ocupe de qué efectos provocan en nuestro cerebro.  Diferentes investigaciones realizadas recientemente  sobre el tema, han demostrado que El amor ocurre en un quinto de segundo,  que es tan potente como la cocaína, que los hombres piensan en el sexo tres veces más que las mujeres, que es tan excitante el sexo como ir de compras,  que las neuronas femeninas suenan durante el orgasmo como las palomitas de maíz y que Las mujeres con forma de guitarra son las más atractivas.

1- El amor a primera vista existe: ocurre en un quinto de segundo.
Un equipo internacional de científicos, liderado por la investigadora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Siracusa, en Nueva York, asegura el amor puede ser fulminante. Según explica, tardamos un quinto de segundo en enamorarnos.

Según esto, las flechas de Cupido entonces, son algo más que una historia mitológica tamizada por la cultura popular…

Al parecer, cuando caemos rendidos por los encantos de otra persona, 12 áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar los productos químicos que inducen a la euforia, como la dopamina la oxitocina y la adrenalina. Lo que parece indicar que la base del amor no está en el corazón sino en el cerebro y en lugar de decir te amo con todo mi corazón, será más apropiado decir te amo con todo mi cerebro.

Además, no es de extrañar que perdamos la cabeza por alguien, ya que  si el tiempo que tardamos para enamorarnos es de un quinto de segundo no tuvimos ni tiempo de pensar a quién fue que le entregamos tan rápidamente nuestro amor.

 

2- El amor es tan potente como la cocaína.
Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford aseguran que los sentimientos que provocan las pasiones amorosas pueden ser increíblemente eficaces para aliviar el dolor. En concreto, tienen un poder calmante similar al de los analgésicos o incluso provocan los mismos efectos que la cocaína. En este hecho que ocurre en el cerebro está involucrada la dopamina, un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo, la recompensa y la motivación.

Es decir, que el amor es un fármaco milagroso. Pero los científicos no sugieren que los pacientes con dolor crónico tiren a la basura sus analgésicos y se enamoren perdidamente de alguien, pero sí creen que la mejor comprensión de estas vías neurales de obtención de recompensas provocadas por el amor pueden llevar a obtener nuevos métodos para producir alivio del dolor.

 

3- Los hombres piensan en el sexo tres veces más que las mujeres.
Una de las neuropsiquiatras más prestigiosas del mundo, Louann Brizendine ha estudiado la estructura cerebral del hombre para confirmar que, los hombres piensan en el sexo tres veces más que las mujeres. La zona del cerebro masculino que se dedica al ejercicio de la sexualidad es dos veces y media mayor que en el cerebro masculino, aunque al final de la vida, sin embargo, los cerebros de ambos sexos son más semejantes.

Los hombres siempre están pensando en el sexo porque, según esta neuropsiquiatra,  durante toda la vida la testosterona del hombre oscila entre un 10 y un 15 por ciento más que en la mujer.

Por eso: ¡mujeres! No hay que criticar a los hombres, el asunto es biológico.

 

4-  El sexo es tan excitante como las compras
Investigadores de la Universidad de Westminster (Gran Bretaña) aseguran que encontrar una oferta o recibir una promoción durante un día de compras proporciona el mismo grado de excitación emocional que se siente cuando se observa una película erótica. Según el estudio, las gangas y los regalos nos hacen tan felices que se activa la misma zona del cerebro que enciende la pasión sexual.

Para desconcierto de los científicos, resultó que encontrar un cupón o un obsequio en un producto producía tanto entusiasmo a los voluntarios del estudio como la pornografía…

Con esto, algunas personas, especialmente muuuchas mujeres que conozco, entenderán ahora el placer que proporciona ir de compras.

 

5- Las neuronas femeninas suenan durante el orgasmo como las palomitas de maíz.
El neurocientífico norteamericano Barry Komisaruk, dela Universidad de Medicina de Nueva Jersey, es conocido por haber provocado orgasmos a más de 200 mujeres en su laboratorio. Su objetivo es comprender el mecanismo que dispara este estado de entusiasmo, y para ello ha analizado el cerebro de las mujeres justo en el momento en el que llegan al clímax. Esto le ha permitido conocer unas cuantas cosas del sexo femenino. Por ejemplo, asegura que cuando la mujer llega al orgasmo, el sonido amplificado de sus neuronas se asemeja al ruido que hacen las palomitas de maíz cuando están a punto de estallar en el microondas.

Además, el orgasmo bloquea el dolor de forma natural -es capaz de disminuirlo al 50%- y aumenta la sensibilidad al tacto. De donde se puede colegir que la excusa aquella de: hoy no,  tengo dolor de cabeza, ya no va más.

El investigador señala que uno de los mayores misterios del orgasmo es que activa la misma parte del cerebro que el dolor. Las imágenes de las caras de las voluntarias lo reflejan muy bien. Sus expresiones de placer no distan mucho de las de alguien a quien le ha pasado un camión por encima de un pie. «¿Cuál es la diferencia entre placer y dolor? se pregunta Komisaruk. Si tuviera la respuesta «ganaría el Nobel», dice.

 

6- Las mujeres con forma de guitarra son más atractivas .
Entre gustos, no hay disgustos reza el dicho, pero, según un estudio realizado por científicos de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Victoria en Wellington (Nueva Zelanda), los hombres encuentran m{as atractivas a las mujeres con forma de guitarra, es decir, a las que tienen una figura proporcionada con una cintura delgada.

Los investigadores utilizaron una técnica llamada «eyetracking» que permite conocer hacia dónde se dirigen los ojos de los voluntarios que miran una fotografía. Los varones del estudio consideraron más atractivas a las mujeres con una cintura delgada, independientemente del tamaño de sus pechos o trasero. Y algo muy curioso, los voluntarios apenas tardaron 200 milisegundos en fijarse en algún atributo femenino, es decir, mucho menos que el quinto de segundo que tardamos en enamorarnos.

 

(resumen Agencias)

 

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