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Wason, estamos perdiendo la guerra en Twitter

Por Javier Borda Díaz.

El caso de Wason Rentería, quien tras un polémico mensaje aseguró que dejaba su Twitter “Cancelado”, permite dilucidar que muchos prefieren evitar la controversia volteando la espalda a una realidad que no solo se ve en las redes sociales.

Ya pasó el chiste. “Santa Fue 7×2”. Eso fue lo que escribió el protagonista de la “wasonmanía” en referencia al doble de títulos que tiene Millonarios frente a su clásico rival y eso fue lo que bastó para armar una controversia que se zanja en dos posiciones: los que creen que los hinchas deben tomarse las bromas del fútbol como lo que son y aquellos que piensan que un personaje público debe someterse a una mayor responsabilidad -¿autocensura?- a la hora de tuitear.

Ambas posiciones son válidas y sujetas a discusión. En el caso de Wason parece más sensata la primera opción porque el fútbol para los hinchas es un juego y no un negocio. Además, porque el trino tampoco fue el acabose, es más, ni siquiera sus palabras fueron tan groseras, por decir algo, como las que hace poco se conocieron del ejecutivo que aspiraba a la presidencia de la Empresa de Energía de Bogotá. Hay una gran distancia entre la broma y el humor.

Neymar, por ejemplo, le escribió “ladrón” a un árbitro en Twitter y fue castigado. Un tuitero fuedetenido en España por amenazar a un periodista deportivo. Eso es diferente.
Y es que embarradas hemos visto por miles en Twitter cuando se habla de deporte, pero también en cualquier otro contexto.

Gustavo Yacamán y Sebastián Saavedra se agarraron en la red social como si fueran Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Al locutor de Los 40 principales Héctor Contreras se le ocurrió usar el hashtagh #AvMarikita para invitar a sus oyentes a reportar  homosexuales. El futbolista suizo Michel Morganella fue expulsado de los pasados Olímpicos por un tuit racista.

Juanes armó revuelo al escribir que le habían pasado el PIN de Hugo Chávez: H1J0D3P. Santiago Cañizares  publicó una foto de su mujer desnuda a 170.000 seguidores que lo convirtieron en TT (después dijo que había sido una travesura de sus hijos). El futbolista del Valencia Tino Costa tuvo que pedir perdón por retuitear “por error” un mensaje que pedía la dimisión del técnico Emery (“Retuitear es como masticar un chicle mental. Lo haces sin pensar”, dijo el físico Bernardo Huberman).

Vale extenderse para entender que la dimensión de lo que escribió Wason termina un tuit irónico y escrito con gracia. Alicia Machado confundió las dos coreas con “dos chinas”. Vicky Dávila a cada rato nos hace quedar mal a los periodistas con su cacografía: “Habren proceso disciplinario”; “Ahora el Comite de la Federacion debera decidir si hacepta la renuncia de el Bolillo” y, entre muchos otros deslices, confundió al goleador Teófilo Gutiérrez con la Teófilo Forero de las FARC. Carolina Cruz nos compartió una “belleza de atardecer en ‘vogotá” y el periodista deportivo Jorge Bermúdez (no el exjugador) apuntó que “La tarima de Pool Mccarty no podrá estar sobre la cancha. Estará en la zona sur del Campin”.

Mario Vargas Llosa cree que es imposible enviar un comentario realmente sensato en 140 caracteres y agrega que “Si escribes así, es que hablas así; si hablas así, es que piensas así, y si piensas así, es que piensas como un mono”.

Todos debemos tener por ende cuidado, más en los medios. Decenas de periodistas han sido expulsados por no tener precaución con lo que dicen. Pero aquí no se trata de juzgar a nadie porque la Nación de los chascarrillos no es Colombia y porque todos hemos enviado –claro que me incluyo- un tuit errado o al menos uno del cual toca arrepentirse.

Pensar antes de trinar es lo más lógico. El expresidente Lula afirmó que no usaba Twitter porque ahí no se piensa sino que simplemente se escribe. Tal vez eso fue lo que le pasó a Wason, cometió una ligereza. Pero ojalá que eso no lo aparte de las redes sociales. Bien usadas son magníficas. Y no hay que detenerse demasiado en aquellos que lloran una broma y reaccionan con violencia, delicados. A veces se gana y muchas veces se pierde. Hay que aceptarlo, con las burlas que eso implica.

Lo importante es enfrentar la crítica y no dejarse amedrentar de quienes convierten las redes sociales en un basurero. “Internet está lleno de infelices que insultan a cualquiera”, espetó Andrés Calamaro. Por eso, ojalá que Wason Rentería y todos los que están en el mundo de Twitter no permitan que una sociedad marginada pero con acceso tecnológico los espanten. Gustavo Gómez, Vladdo y Daniel Samper Ospina se fueron y volvieron.

Hay que bloquear y reportar como spam a los malhablados. No debemos huirles porque así solo estaremos perdiendo la guerra en conquista de la buena información. Esta es una conclusión irrebatible, por lo que no hay que hacer un estudio para ver qué piensan los colombianos, como pasa ahora con cualquier tema de interés nacional. “Más vale leer bien un tuit, que una encuesta”, sentenció el vicepresidente de mercadeo de Coca-Cola, Stan Sthanunathan. Es así. Además, hay que tener claro que si nadie te critica es porque no estás haciendo nada bien. Wason, vuelve a escribir.

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